Lo primero que sorprende es su forma de serpiente. Pero esta decisión no es caprichosa. Tiene que ver con el medio en el que Eelume desarrolla su trabajo.
Es un robot autónomo que nunca abandona el fondo del mar. Como vemos en el vídeo, se recarga en una estación submarina que le sirve de refugio, así que no necesita subir a la superficie para recargarse.
Su forma de serpiente le permite desplazarse consumiendo menos energía. Puede impulsarse como un torpedo y avanzar algunos tramos sin motor, e incluso dejarse llevar por las corrientes marinas. Con esta ergonomía, ahorra batería.
Su forma fina y alargada le aporta otras dos ventajas importantes. Puede meterse por rincones estrechos, incluso dentro de tuberías, para inspeccionarlas o limpiarlas.
Y además tiene un diseño modular. Es posible poner y quitar módulos en su cuerpo de serpiente, para añadir sensores, cámaras, radar, pinzas para coger objetos, cepillos y otras herramientas de limpieza.
Gracias a este diseño, se convierte en un robot submarino muy versátil. Puede limpiar conductos y tuberías, inspeccionar instalaciones, tomar muestras del agua de mar para detectar contaminación, localizar fugas de petróleo o gas, y mucho más.
Eelume ya está en la fase final de desarrollo. El modelo con cable es operativo, y ahora están perfeccionando el modelo autónomo y la base de recarga submarina, para utilizar esta serpiente robótica submarina en las instalaciones que Equinor tiene en Noruega y otros lugares del mundo.