Carlos Santos / El Confidencial
Minatitlán, Ver. Con 82 años de edad, Salvador Ovando Espinoza, apoyado por un grupo de vecinas que se dedican a bañarlo y alimentarlo, es como espera el regreso de su hija Sandra Hilda Ovando que desde hace diez años emigro a la ciudad de Guadalajara y desde entonces no ha vuelta a saber de ella.