El 14 de julio en la mañana llevamos a Capitán a consulta a la “Veterinaria Cárdenas” con el M.V.Z. Fernando Gonzáles Huerta, ya que la noche anterior vimos como goteaba orina con presencia de un poco de sangre diluida. Le explicamos al veterinario lo sucedido, se le dijo que Capitán orinaba normal y sin sangre, y que solo sucedió cuando el perro estaba acostado, incluso se le mostro evidencia fotográfica de eso (imagen 1.0).

El veterinario procedió a revisarlo y retraerle todo el prepucio para examinar por completo su pene, señalando que todo se veía normal. Después, procedió a tomar una muestra de su orina directamente de su vejiga usando un tipo de sonda. Esa muestra la puso en unos cristales para visualizarlo en un microscopio, con lo cual pudo ver que había presencia de glóbulos rojos en la orina al igual que espermas inactivos.
Esa misma muestra de orina la usó para pasarla por una tira reactiva donde según le marcó como resultado que tenía problemas en los riñones. Así el veterinario concluyó que, por la inactividad y la edad de Capitán, tenía sangre asentada en sus riñones, y que se fugaba por su orina.
(Se adjunta receta de “Cárdenas”). El veterinario procedió a recetar 6 inyecciones de VITAMINA K (una cada 24 hrs), y 30 días de CLAVASEPTIN (antibióticos cada 12 hrs), además recomendó cambiar su dieta, que su alimento habitual fuera cambiado por un alimento especial para perros con problemas renales (NUPEC RENAL CARE) (receta 1.0) y nos proporcionó un número de teléfono para emergencias.

Nosotros, como dueños queriendo la recuperación de nuestro perrito procuramos seguir las indicaciones al pie de la letra. Para la quinta inyección de VITAMINA K notamos a Capitán decaído y sin ganas, por lo que decidimos darle un descanso de las inyecciones.
El sábado 20 de julio a las 11:45 p.m., a Capitán le dio la primera convulsión, su cuerpo estaba tenso y temblando, salivó en gran cantidad mientras sucedía, abría y cerraba la boca y su lengua estaba morada. Llamamos al número que la Veterinaria Cárdenas nos había dado para emergencias y no contestaron así que rápidamente buscamos alguna clínica veterinaria que nos atendiera de urgencia, al no encontrar decidimos ir de nuevo a la veterinaria “Cárdenas”, pero nadie abrió. Encontramos un veterinario que nos atendió de urgencia después de la media noche. Ese veterinario le aplicó una inyección para evitar convulsiones y nos dio un medicamento para evitar las convulsiones futuras llamado Epilepsis-10.
Ese segundo veterinario, nos preguntó si el perrito había sangrado mucho ya sea de su pene, boca, oídos, ano o nariz, a lo que en todo se le respondió que no y se le explicó lo que había sucedido, pues llevábamos los medicamentos y la receta que nos habían dado en “Cárdenas”. Él nos informó que la VITAMINA K se había recetado de una mala forma, que con una aplicación era suficiente, o que definitivamente ninguna ya que Capitán no había tenido ninguna hemorragia.
Esa misma madrugada, media hora después de llegar a casa, aproximadamente una hora y media después del primer ataque (a la 1:28 a.m. ya 21 de julio), Capitán tuvo una segunda convulsión. Los días siguientes Capitán se mostró reacio a comer y lo poco que ingería lo vomitaba.
El 24 de julio buscamos una tercera opinión, después de explicarle de inicio a fin a la veterinaria, de mostrar la receta dada y medicamentos, coincidió en que hubo una mala administración de VITAMINA K, que incluso 2 dosis son demasiadas, mucho más si no hay presencia de hemorragia. También determinó que las convulsiones fueron provocadas por intoxicación, debido al mal estado de su sangre. Ese mismo día para desintoxicar su cuerpo de los medicamentos mal administrados Capitán fue canalizado por 24 hrs. y por medio del suero se le administro un medicamento llamado Catosal. También se le sacó sangre para hacerle estudios de química sanguínea de 33 elementos y BHC (biometría hemática completa) con Perfil renal.

El 25 de julio aproximadamente a las 1:30 a.m., Capitán tuvo la tercera convulsión y vómitos durante la tarde. A partir de ese día Capitán comía poco y vomitaba de vez en cuando. Su dieta para ese entonces se basaba en atoles, pures de manzana y agua.
El viernes 26 de julio a las 9:18 p.m., Capitán tuvo otra convulsión.
El 30 de julio los resultados de laboratorio llegaron a nuestras manos y con eso el fatídico diagnóstico (QS33 Y BHC).

Capitán fue diagnosticado con un reciente daño hepático: HEPATOTOXICIDAD, que es una lesión en el hígado causada por medicamentos y LEUCEMIA debido al daño hepático. Ese mismo día se comenzó con el tratamiento a su padecimiento (receta 2.0).

El 31 de julio regresamos a la veterinaria “Cárdenas”, le llevamos los estudios para que el veterinario lo leyera, ahí el mismo veterinario que nos atendió el 14 de julio (el M.V.Z. Fernando Gonzáles Huerta) dijo que Capitán no tenía ningún problema con sus riñones, que estaba sano de eso (contradiciéndose en el diagnostico dado el 14 de julio), pero el daño en el hígado, sus Leucocitos y Linfocitos elevados era el problema y nos quiso dar otro diagnostico diferente, por lo que reclamamos por el diagnostico mal hecho que nos había dado el 14 de julio. “¿Y se murió el perro?” fue lo primero que pregunto él veterinario. Negó que la VITAMINA K le haya hecho daño, mencionando que él podía administrar hasta 6 inyecciones de esa vitamina y que no le iba a pasar nada y cambió el diagnostico diciendo que él había recetado inyecciones de VITAMINA K porque Capitán sangraba de sus intestinos, algo que NO había mencionado antes y que no era cierto. Y, cuando reclamamos el hecho de que no hayan atendido la llamada de emergencia, el veterinario dijo que ya no atendía emergencias.
A partir del 1 de agosto Capi ya llevaba su tratamiento, y seguíamos las recomendaciones de su dieta. (Se adjunta recomendaciones para el tratamiento de Hepatotoxicidad por medicamentos) (recomendaciones 1.0).

El 3 de agosto nuestro perrito tuvo 3 pequeñas convulsiones, el primero a las 2 de la tarde, el segundo casi a las 6 de la tarde y el ultimo a las 10 de la noche.
El 11 de agosto aproximadamente a las 2 a.m. Capi tuvo otra convulsión, que no eran buenas señales según la veterinaria, pues estos ataques no sé podían evitar.
Las primeras dos semanas de agosto Capitán comía solo lo recomendado para no dañar más su hígado, solo se levantaba para tomar agua y hacer sus necesidades, y a pesar de que paso varios días sin vomitar volvió a recaer días después.
A partir del 13 de agosto Capitán ya no quería levantarse y caminar, vomitaba lo que comía y no mostraba indicios de mejorar. Se le siguió dando la medicación al pie de la letra, esa semana en dos ocasiones nos percatamos que uno de los medicamentos no lo lograba digerir su estómago y lo notábamos fuera de su boca.
El viernes 16 de agosto en la noche, nuestro perrito salió al patio para hacer popo, hizo y perdió la fuerza en sus patas y cayó, sus músculos se tensaron de una forma que sus patitas quedaron dobladas y con unos masajes sus patitas volvieron a destensarse. Sin embargo, ya no se quería levantar o moverse. Desde su recaída del día 13 Capitán no dormía, a pesar de estar acostado no descansaba y cada pocos minutos se erguía solo para volver a acostarse. La noche del 16 lo vimos tan mal que surgió la conversación de tomar una decisión sobre el estado de nuestro perrito, pues esos últimos dos días parecía estar sufriendo.
Lamentablemente el sábado 17 de agosto a las 10:18 a.m. Capitán falleció acompañado de quienes lo seguimos amando. Dejó de sufrir un padecimiento provocado por la negligencia de un veterinario, sobre todo porque en las 3 veterinarias a las que acudimos después nos decían lo mismo: Posiblemente Capitán solo tenia alguna infección urinaria.
Por lo que buscamos que el caso de Capi sea conocido, porque estos últimos días hemos sabido que no somos un caso aislado y que, así como nosotros tuvimos la infortuna de pasar por esto, ha habido muchas personas han llevado a sus peluditos a la veterinaria “Cárdenas” a curar un padecimiento solo para terminar peor. Y que no es justo que “veterinarios” se aprovechen del amor y el cariño que le tenemos a nuestras mascotas para lucrar con ello y no hacerse responsables de sus acciones.
Adjuntamos las recetas, el documento de las recomendaciones de la dieta por hepatotoxicidad, imágenes de los medicamentos dados, los resultados de laboratorio y un documento sobre el diagnóstico del día 30 de julio.
La última veterinaria que revisó a Capitán emitió un informe detallado que respalda la denuncia por mala praxis. Este documento confirma que el perro sufrió un daño hepático severo y otros problemas graves de salud como resultado del tratamiento inapropiado recibido en la Veterinaria Cárdenas. La veracidad de estos hechos ha sido corroborada por los análisis clínicos realizados durante la última consulta, los cuales evidencian un historial de mala administración de medicamentos y diagnóstico erróneo.


